Por segundo año consecutivo, la Asociación de Esclerosis Múltiple de Toledo y el Laboratorio de Neuroinmuno-Reparación del Hospital Nacional de Parapléjicos han celebrado un curso sobre Esclerosis Múltiple en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander bajo el título ‘Nuevos avances y desafíos en esclerosis múltiple’ los días 21, 22 y 23 de julio.

La investigación en Esclerosis Múltiple (EM) ha centrado el curso ‘Nuevos avances y desafíos en esclerosis múltiple’, celebrado en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander, que ha sido organizado por la Asociación de EM de Toledo (ADEMTO) y el Laboratorio de Neuroinmuno-Reparación del Hospital Nacional de Parapléjicos. Un plantel de expertos llegados de diversos puntos del mundo y que forman parte de la punta de lanza del trabajo para arrojar luz sobre las numerosas zonas oscuras en torno a la enfermedad, han hecho un esfuerzo de divulgación para dar a conocer sus resultados. El tándem formado por Diego Clemente, investigador principal del Laboratorio de Neuroinmuno-Reparación del Hospital Nacional de Parapléjicos, y la presidenta de ADEMTO, Begoña Aguilar, ha repetido como director y secretaria de un curso que ha alcanzado su segunda edición, después de una exitosa primera cita en Santander en 2016. Durante tres días, entre el 21 y el 23 de julio, el curso ha abordado el manejo médico y psicológico de la enfermedad, los avances en investigación y los aspectos genéticos y ambientales de la misma. Clemente ha presentado su propia investigación, basada en la utilización de células mieloides supresoras para acelerar la reparación de la mielina de las neuronas y que ha conseguido bloquear el avance de la enfermedad en ratones.

Entre los participantes se encuentra el sueco Lars Alfredsson, del Instituto Karolinska, que pilota el mayor estudio sobre genética y factores ambientales en torno a la enfermedad y cuenta con un registro sobre la misma que es la envidia de muchos otros investigadores. El trabajo de Alfredsson constata que el tabaco, también para los fumadores pasivos, la exposición a disolventes orgánicos o la obesidad en la etapa en torno a los 20 años son factores multiplicadores de riesgo para sufrir la enfermedad.

En su ponencia ‘Nueva estrategia de Inmunointervención en EM: tratamiento anti-NMDA para preservar la barrera hematoencefálica’ Fabian Docagne presentó la investigación en la que lleva embarcado diez años y que ha conducido a la formulación del Glunomab, que en el modelo animal bloquea la entrada de las células inmunes en la barrera hematoencefálica y frena con ello los síntomas de la enfermedad. Los trabajos desarrollados en Vancouver (Canadá) por Carles Vilariño, en relación con la genética o los estudios de Carlos Matute, del Achucarro Basque Center for Neuroscience, sobre el papel de los neurotransmisores en la fisiopatología de la enfermedad, son sólo algunos de los resultados que se han presentado estos días en la UIMP, con un común denominador: son esperanzadores.

“Hay muchas cosas por descubrir y todas van a ser buenas para el paciente”, decía Carlos Matute. Pero no todo se fía a la ciencia; a riesgo de simplificar mucho una cita de calado científico, una de las cuestiones más repetidas ha sido la recomendación a los pacientes de que practiquen una vida sana: ejercicio diario, abstenerse del tabaco o el alcohol o una alimentación equilibrada son algunas de las recomendaciones. Los genes no se pueden cambiar, pero la forma de vida sí, podría ser una conclusión a vuela pluma, asequible y practicable para todos los públicos.

Del panorama nacional han participado expertos como Rafael Arroyo González, Jefe de Servicio de Neurología del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid; Guillermo Izquierdo Ayuso, director de la Unidad de EM (CSUR) del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla; Celia Oreja Guevara, Jefa de la Sección de Neurología del Hospital Clínico San Carlos; o Rafaela Santos, neuropsiquiatra, presidenta del Instituto Español de Resiliencia y de la Fundación Humanae.

Durante el curso se presentó el documental ‘EM, la ciencia como esperanza’, dirigido por Jorge Iglesias, en el que se plantea la necesidad de aumentar los recursos en investigación en EM. ‘Hay pacientes que necesitan investigación y no tienen tiempo que perder’ dice Fabian Docagne, uno de los investigadores que participa en el documental en el que intervienen el laboratorio de Inmuno-Reparación de Parapléjicos y varios miembros de ADEMTO, en el que llega a hacer una afirmación casi dramática: ‘A veces pasamos más tiempo buscando dinero para investigar, que investigando realmente’. Una apreciación en la que no hay diferencias abismales entre países o comunidades autónomas, aunque ni España ni Castilla-La Mancha salen precisamente bien paradas en las comparativas.

Frente a las dificultades para alcanzar certezas absolutas, los científicos coinciden plenamente en los problemas de financiación y la falta de apoyo, no sólo económico, a su trabajo, de la misma forma que los afectados reclaman que se destinen más recursos a averiguar el origen y los tratamientos para su enfermedad, cuando no la curación. En EM no se conoce el origen, no existe curación y resulta todavía reciente la aparición de fármacos que permiten su tratamiento. Begoña Aguilar, presidenta de ADEMTO, deja claro en el documental que, por todo ello, la investigación constituye una prioridad para una enfermedad crónica, desmielinizante, inflamatoria y neurodegenerativa, que afecta sobre todo a mujeres y que se suele presentar en etapas tempranas de la vida.

 

 

 

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