El Departamento de Psicología de ATAEM, apoyado por el resto del equipo profesional mul-tidisciplinar, ha ofrecido a los afectados de EM y a sus familiares un breve ciclo de charlas co-loquiales de información médica acerca de la sexualidad en general y especialmente sobre los temas que atañen directamente a la Esclerosis Múltiple.

Esta actividad, forma parte del Programa de Atención Familiar, y se ha desarrollado con la colaboración de Marcos Da Silva y Ana Mª Martín (Fisioterapeutas), Genoveva Mansilla (Lo-gopeda), y Esther Martínez (Psicóloga). Un socio afectado, Julio Zapata, aportó algunas infor-maciones interesantes en su condición de Ginecólogo jubilado. La concurrencia de un aprecia-ble número de afectados fue la nota más resaltante.

En las charlas se manejaron diferentes temas, entre ellos los siguientes:

 Información básica sobre sexualidad y anatomía genital.
 La libido o deseo sexual y el derecho de los enfermos de EM a expresar su sexuali-dad.
 Importancia de la comunicación en las relaciones sexuales.
 Factores decisivos: aseo, predisposición, posturas propicias y franja horaria más oportuna.
 Algunos mitos en la sexualidad: el himen y la virginidad, la masturbación, el punto G, los estímulos afrodisíacos.
 Anticonceptivos confiables: la píldora y el DIU.
 El alto coste de los vasodilatadores Viagra, Levitra, etc.

En resumen, se aportaron nuevos conceptos y variada información, en un ambiente ameno y respetuoso de las ideas ajenas. A continuación anotamos una síntesis del desarrollo de las char-las:

1. Información básica sobre sexualidad y anatomía genital.
Las respuestas a las preguntas formuladas durante el coloquio fueron explicadas verbalmen-te, en lenguaje coloquial, citando ejemplos, haciendo comparaciones y empleando analogías.
Se empezó esclareciendo la diferencia conceptual que hay entre sexo y genitales, mejor di-cho entre sexualidad y genitalidad. La sexualidad es uno de los dos signos más importante de la identidad personal; el otro, es la memoria. La genitalidad se refiere a la anatomía y funciones del aparato reproductor en mujeres y hombres.
Se revisó brevemente algunos conocimientos básicos acerca de la anatomía, de  los órganos genitales, femenino y masculino, remarcando la conveniencia de mencionarlos correctamente, es decir llamándolos por su nombre anatómico. Por ejemplo, en la mujer, los términos correctos son: vulva, vagina, labios mayores, labios menores, clítoris, útero, ovarios, óvulos, frigidez, ninfomanía. En el hombre: pene, glande, prepucio, cuerpo cavernoso, escroto, testículos, esper-matozoides, disfunción eréctil (impotencia), eyaculación precoz, priapismo. En ambos sexos: pubis, vello pubiano, libido (deseo sexual), coito (apareamiento sexual), orgasmos"
En respuesta a una pregunta concreta, el ponente dejó claro que en el mundo existe una gran diversidad en las características de tamaño y forma, de los órganos genitales, y demás órganos. Al igual que cada persona es única e irrepetible, nadie es idéntico a nadie, lo mismo sucede con los órganos.

2. La libido o deseo sexual, y el derecho de los enfermos de EM a expresar su sexuali-dad.
Se debatió, con evidente interés, el tema del derecho natural que poseen los enfermos de EM (y además cualquier otra persona que sufre una enfermedad crónica de larga duración) a expresar su sexualidad, dignamente. Se dijo que debido a la  enfermedad, por sí misma o por los efectos indeseados que se producen en los enfermos debido a los medicamentos prescritos por los médicos, pueden ocurrir y ocurren dificultades o limitaciones psicosomáticas para poder tener relaciones sexuales satisfactorias. También puede suceder que el deseo sexual disminuya o aumente, o que se reprima o se desvíe. En cualquier caso, estas personas enfermas no disponen de una adecuada información a ese respecto, ni reciben oportuna asistencia y apoyo integral. La consecuencia inmediata es que se agrega una alteración más a personas enfermas que ya tienen más que suficiente con las alteraciones y el sufrimiento de la enfermedad principal. Es pues, necesario enmendar esta injusta actitud de marginación social a enfermos indefensos y reinte-grarles, cuanto antes mejor, su legítimo derecho a poder expresar con dignidad su sexualidad.

3. Importancia de la comunicación en las relaciones sexuales.
Mantener una comunicación amplia y veraz es indispensable para hacer una transmisión co-rrecta de información. Tratándose de relaciones íntimas, la mejor forma posible de expresar nuestras emociones y necesidades es hablar sobre ellas con la persona con la que queremos compartirlas. Entre una pareja suele ocurrir, sobre todo al comienzo, una multitud de detalles peculiares o preferentes que conviene a ambos conocerlos para obtener mayores satisfacciones, mutuamente. Si, además, sucede que existiese algún problema, real o imaginario, lo mejor que se puede hacer es compartirlo, comunicándoselo al compañero o compañera. Aparte de que se puede disfrutar más intensamente indicándole a la pareja, por ejemplo, cuáles son las propias zonas erógenas más sensibles para alcanzar el orgasmo, también se puede conseguir solucionar, juntos, eventuales disfunciones. Actualmente existen soluciones alternativas para casi toda anomalía, como, por ejemplo, la sequedad de la vulva y de la vagina (que inhibe el deseo y hace doloroso el coito); la ausencia de orgasmo o, lo contrario, el multiorgasmo; la impotencia viril por insuficiente o nula erección del pene; la eyaculación precoz, etc.
Para la resequedad de la mucosa vulvovaginal hay, en farmacias, lubricantes idóneos que incluso contienen mínimas cantidades de hormonas estrogénicas; están indicados también en la craurosis que sufren algunas mujeres postmenopáusicas. La falta de erección del pene ya no es problema, se corrige con la administración de vasodilatadores que actúan sobre las arteriolas del cuerpo cavernoso: Viagra y Levitra, en comprimidos orales, son los más solicitados.

4. Factores decisivos: aseo, predisposición, posturas propicias y franja horaria más oportuna.
Naturalmente, la higiene personal, el deseo voluntario de participar y la privacidad de un ambiente tranquilo enriquecen una buena relación sexual.
El aseo de las zonas genitales da seguridad y confianza, proporciona un placer añadido a la relación de pareja y, además, evita la transmisión de eventuales enfermedades venéreas, es decir las que se contagian mediante el coito.
Las hembras de los animales mamíferos necesitan estar "en celo para aparearse. Los hom-bres y las mujeres, no. Las personas podemos copular en cualquier momento de cualquier día, porque la procreación no es la única finalidad de la cópula. Lo hacemos muchas veces por pla-cer, no necesariamente para engendrar hijos. Las parejas estables, que conviven en familia com-partiendo las comodidades del hogar, suelen preferir las primeras horas de la mañana, cuando más energía se ha recuperado tras el descanso del sueño.
La elección de las posturas que podemos adoptar en la cópula es importante para facilitar el orgasmo, estimular ciertas zonas y potenciar las sensaciones placenteras. Los fisioterapeutas nos demostraron de forma práctica cuales de estas posturas facilitarían el coito, estas dependerán de las afectaciones de cada paciente, como la espasticidad, temblor, equilibrio, dolor, fatiga"

5. Algunos mitos en la sexualidad: el himen y la virginidad, la masturbación, el punto G, los estímulos afrodisíacos.
El himen, una delgada membrana que obstruye parcialmente la entrada a la vagina en muje-res vírgenes, fue condenado durante siglos por la religión católica y las supersticiones popula-res. Se le atribuía un significado desmesurado de virtud y de honorabilidad al hecho de conser-varlo intacto hasta después del matrimonio. Lo mismo ocurría con la masturbación que, además de ser considerada un pecado sancionable, se afirmaba que era la causa de males y enfermeda-des, incluso demencia. Otro mito muy extendido se refiere al llamado "punto G, cuya exacta ubicación anatómica no se precisa ni tampoco se ha dado una explicación coherente acerca de su presunto potencial erógeno.
Finalmente, también se abordó someramente el tema de los estímulos afrodisíacos, los ficti-cios y los verdaderos.

6. Anticonceptivos confiables: la píldora y el DIU.
Se mencionó brevemente algunos de los numerosos recursos que, desde remotas épocas uti-lizaron algunas civilizaciones con fines contraceptivos,... hasta llegar a nuestro tiempo.  Desde su aparición, hace poco más de cuatro décadas, ˜la píldora™ ha alcanzado tal grado de perfeccio-namiento en su función de evitar la maduración periódica del óvulo, que se ha convertido en uno de los dos métodos anticonceptivos más eficiente y eficaz. Igual calificación de inocuidad y eficacia merece el otro método, el ˜dispositivo intrauterino™, más conocido por sus siglas DIU.
La elección de uno de esos dos métodos corresponde a la usuaria afectada, desde luego ase-sorada por su ginecólogo. El uso de la píldora durante un tiempo prolongado suele recomendar-se cuando es muy frecuente la actividad sexual, pero al conocerse que tiende a disminuir el de-seo sexual resultaría contraproducente que la utilizaran habitualmente mujeres afectadas de EM que, debido a esa enfermedad, refieren precisamente falta de libido y alteraciones de la memo-ria. La recomendación alternativa sería la implantación del DIU, que dura unos cinco años, con la consiguiente despreocupación para la memoria y porque no merma el apetito sexual.       

7. El alto coste de los vasodilatadores Viagra, Levitra y similares.
Los afectados de EM varones han manifestado que se ven precisados a contrarrestar la difi-cultad en conseguir la erección del pene para satisfacer sus necesidades sexuales mediante el uso sistemático de Viagra (sildenefilo) o fármacos similares. Pero el coste de corregir con pasti-llas su disfunción eréctil es, demasiado caro para los cuatro comprimidos que contiene un blis-ter. Esto significa un grave problema no sólo personal, pues repercute también en su compañera sentimental... con el agravante de ser ambos víctimas involuntarias de la EM, una enfermedad neurodegenerativa incurable que solamente el marido padece, pero que les afecta la salud y la calidad de vida a la pareja.
La función sexual es una necesidad biológica tan importante y trascendente como la función cerebral, o cardiovascular, o respiratoria y todas las demás funciones orgánicas y sistémicas del cuerpo humano. No poder expresar la sexualidad satisfaciendo las exigencias hormonales que imponen las gónadas o glándulas sexuales deteriora la salud y empobrece el nivel de la vida. Y los daños y alteraciones que se producen en los enfermos de EM no son menores ni menos gra-ves que los que son generados por un infarto del miocardio, o un cáncer de pulmón o cualquier otra de las enfermedades que sí tienen cobertura de la Seguridad Social, que paga el coste eco-nómico de los fármacos medicinales.

Esther Martínez Durán (Psicóloga).Col. Nº M 19504
Genoveva Mansilla López (Logopeda).Col. Nº 130

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